Hace mucho tiempo, en una galaxia muy muy pija…
Una niña rubia y tonta se codeaba con muchas otras niñas rubias y tontas (sí, es cierto… Dios las crea y ellas se juntan), pero quiero pensar que esta niña era un poco más inteligente que el resto, por eso, cuando pocos años después apareció una niña morena que la seguía a todas partes, decidió que no sería mala idea dirigirle la palabra, descubriendo, contra todo pronóstico, que aquella niña morena, de nombre BrownLittleGirl, tenía muchas cosas en común con ella, con lo que comenzaron a trabar una amistad que poco gustaba a sus otras compañeras rubias (“Oh Dios mío, es una morena plebeya, ¿qué hace con nuestra compañera?”). Lo cierto es que poco tiempo después, aquellas dos niñas empezaban a aburrirse de estar sentadas mirando como los galanes competían los unos contra los otros mientras ellas tenían que animarles o llorarles (definitivamente, sí, era, al menos, un poco más inteligente).
Paulatinamente, se fue separando del grupo de rubias. Un año después de conocer a BrownLittleGirl apareció en su vida otra morena, Esme. Al principio se llevaban de patadas, literalmente hablando, pero el roce hace el cariño, con lo que las tres chicas se hicieron inseparables. Dos años después aparecerían en sus vidas dos chicas (morenas de nuevo, ojo al dato) bastante “especiales”, dos chicas a las que al principio tenían más miedo que otra cosa, pero las apariencias engañan y descubrieron que eran precisamente sus rarezas y excentricidades lo que las hacían tan atractivas y especiales, ellas eran Verita y LastJuliet.
El grupo, poco a poco y sin saber muy bien como, fue creciendo, de forma que poco tiempo después aparecieron Cornelia, La Mafiosa y Mushu y algo más tarde Mr. Skeleton y The Captain.
De esta manera, la niña rubia y tonta había dejado de vivir en ese mundo “perfecto” de galanes y princesas para acabar en uno algo más imperfecto, pero bastante más divertido. Ahora esa niña rubia ya no es ni niña, ni rubia.