sábado, 27 de noviembre de 2010

Zipi & Zape

Empezaré hablando de Zape porque cronológicamente apareció mucho antes que Zipi.

Zape… es la persona que más ha influido en mi vida. Le conocí cuando estábamos en cuarto de la ESO y al principio no pude evitar pensar “este chico es gay”; que equivocada estaba, aunque no fui ni la primera no la última persona que lo pensó. Durante todo primero de bachiller estuvimos sentados juntos, riéndonos, teniendo historias que incluso harían que nos separáramos durante un tiempo y nos sentáramos con otras personas. Pero volveríamos a sentarnos juntos, a pasar el verano juntos y a seguir el siguiente curso juntos y el siguiente verano… lloramos el uno con el otro y el uno por el otro, nos besamos y nos separamos y nos volvimos a besar y a separar hasta que todas esas historias se convirtieron en la mejor amistad que uno podía soñar tener, una necesidad del otro irremediable, risas, abrazos y consejos. Si hay una persona de la cual no puedo soportar alejarme es de él, siempre él, y ahora debo hacerlo, me influencia demasiado y necesito pensar, pero no puedo cortar toda relación con él, sería insoportable en todos los sentidos que esa palabra pueda adoptar; necesito recuperarme, pero debo hacerlo yo sola, me ha ayudado mucho, pero ha sido demasiado, ahora debo afrontar las cosas sola, su apoyo lo necesito y sé que lo voy a tener porque me quiere tanto como yo lo quiero a él.

Zipi apareció en mi vida hace casi 10 meses. En muchos aspectos se parece a mí, lo cual me hacía sentirme realmente cómoda y feliz a su lado, nos reíamos y contábamos nuestras fricadas, con lo cual nos reíamos aun más. Tuvimos desde besos románticos a besos realmente apasionados, momentos en los que quería arrancarle la ropa y momentos en los que podía estar agarrando su mano y no querer soltarla porque me sentía segura así. Pero aquello acabó, y ahora debo tomar una decisión pero no soy capaz de tomarla, no soy capaz de perderle aunque me parece que pese al esfuerzo que hago por seguir ahí aunque todo el mundo me dice que no debería, le pierdo cada día un poco más y tengo miedo y no puedo evitarlo, se me encoge el corazón al pensar que cada vez dejaremos de hablar más hasta que al final toda relación se haya acabado, con lo que no se si acabar ya de raíz con el asunto para sufrir menos o seguir intentando no perderle… tengo tanto miedo a equivocarme que estoy asustada y no actúo, lo cual sigue siendo un error, ¿Qué debo hacer? 

Generosidad vs Egoísmo

Hoy ha venido a donar sangre un chico que tendría como mucho 28 años, debía tener algún tipo de enfermedad autoinmune, necesitaba muletas para caminar y le costaba hablar con fluidez, se le notaba cansado pero lo más impresionante es que pese a ello se le notaba feliz.

Era un donante habitual, tenía su carnet y todo. Con la cantidad de problemas que debe de tener en su vida aun así es capaz de sacar tiempo para donar sangre para gente que lo necesita. Se lo contaba a mi madre y me dijo “así debería ser”, es cierto, pero desgraciadamente así no son las cosas, desgraciadamente este es un caso realmente excepcional y es una pena que sea así.

Yo me quejo de mi vida, me ahogo en un vaso de agua, realmente mi vida es un camino de rosas comparada con la de ese chico y pese a ello es capaz de tener esa generosidad pese a que lo que cualquiera habría hecho sería haberse centrado en su propio problema y olvidarse del resto del mundo. Lo cierto es que desde que estoy en las prácticas, me ha impresionado el gran número de personas que donan sangre, pero este chico realmente me ha dejado sin palabras, solo puedo contarlo e intentar tomar ejemplo de él. 

viernes, 26 de noviembre de 2010

Rulo

Conocí a Rulo en Mayo del 2009, hace ya un año y medio. Estaba sentada esperando a hacer la entrevista con el psicólogo de la universidad para ver si podía entrar o no y entonces apareció. Iba con una chica y, probablemente al verme nerviosa, me pregunto que si iba a hacer la entrevista para la preinscripción, a lo que yo contesté que sí. Tenía la sonrisa más encantadora que alguien pueda imaginar, y no lo digo en plan romanticón, no soy de esas, pero es cierto, esa sonrisa me ha mantenido como una imbécil durante y año y medio; pero aparte de eso, era realmente majo y me animó diciendo que Tasio era un encanto y que seguro que nos veíamos al año siguiente en la universidad, y no se equivocó, aunque le vería dos veces más antes de eso. Le volví a ver el día que hice la matricula, había sacado un 8 o un 9 en anatomía, no recuerdo cuanto exactamente, pero sí que recuerdo que yo solo conseguí sacar un tres un año después, lo cual no me deja demasiado bien. Después me pareció verlo en el Heron City, pero me autoconvencí de que no era cierto, hasta antes de ayer.


Hablé con él por primera vez desde hacía un año y medio, después me lo encontré en el intercambiador de Moncloa (seguro que estaba espantosa, debí haberle preguntado a Zipi) y ayer descubrí que vivía en Las Rozas, en Las Matas para ser más exactos, con lo que de verdad me lo encontré en el Heron ese día. Estoy más tonta imposible, vuelvo a sonreír como una imbécil al pensar en él, sonrió como hacía mucho tiempo que no lo hacía. No voy a mentir, echo de menos a Zipi, pero nunca sentí con él las mariposas que siento con Rulo, que tras un año y medio aun siguen ahí.