Sí, es probablemente una de las verdades más absolutas con las que me he topado últimamente, la rutina es como una tortura que vas a tener el resto de tu vida como te descuides un poco.
A mí la rutina me persigue últimamente demasiado, para que os hagáis una idea, lo más emocionante que me ha pasado a mi últimamente ha sido encontrarme a un chico que bajaba a su perro el otro día a las mismas horas intempestivas que yo; es que a las 6:30 de la mañana las carreteras aún no están puestas, yo de hecho no dejo a mi perra cruzar la carretera porque en su lugar hay un agujero negro, si, si, no es coña, ¡un agujero negro! Aunque ahora que lo pienso… si la dejase cruzar y el agujero negro se la tragase no tendría que volver a bajarla… ¿Qué? Ejem, ejem… no, no, hombre, es coña, ¿cómo iba yo a hacerle algo así a mi bichito? Que cosas tenéis… en fin… volvamos al tema… Si queréis os cuento mi día a día para que os hagáis una idea:
Yo me levanto a las 5:30 de la mañana (si, exacto, cuando volvéis vosotros de fiesta, malditos…), desayuno medio dormida, vamos, que no veo lo que desayuno, que un día de estos me equivoco y en vez de cereales, me pongo en la leche comida de la perra y cuando me meta una cucharada en la boca me cago en todo, que bonito despertar, ¿eh? Después hago lo típico, me lavo los dientes, la cara, me visto (y cuando llego al hospital y me voy a cambiar pienso en que cojones me he puesto y me dan ganas de meterme bajo tierra…) y bajo a mi perra a la calle. Luego me cojo el autobús, me encuentro con las tres mismas personas de siempre, hago lo que puedo por no dormirme ni en el bus ni en el metro (que alguna vez me ha pasado, que me he pasado de parada por dormirme y cuando te das cuenta te llevas un susto de muerte y te vas cagando en todo mientras te cambias de vía y vuelves atrás) y llego al hospital. Cuido de mis bebés (realmente me paso casi todo el día viéndoles dormir y soñando poder ser ellos para hacer lo mismo) y a clase. Esto sí que es lo más problemático, en clase tienes dos opciones: ponerte delante para poder ver la letruja diminuta de las diapositivas mientras rezas por poder mantener los ojos abiertos y no dormirte en las narices de tu profesor de farmacología cuya cara da miedo, o bien ponerte detrás, no ver un culo y oír aún menos, con lo que no te enteras de la misa a la media, pero oye, te echas unas siestas finas, aunque tienes la impresión de que cuando lleguen las navidades y tengas que ponerte a estudiar las vas a pasar putas. Tras esto tiras a casa, te duchas, cenas y a dormir porque mañana viene lo mismo pero más y mejor.
Pues eso, no se a vosotros, pero a mí me vendieron en su día que la vida universitaria era algo así como la ostia y yo de verdad que no lo veo, que era la mejor época de tu vida, bla bla bla; si ésta es la mejor época de mi vida, ¿qué me espera cuando me ponga a trabajar? No quiero ni pensarlo, lo que yo pienso es que mi carrera es lo peor de lo peor y que cuando me ponga a trabajar y tenga dinero va a ser la leche y voy a hacer todo lo que se supone que tendría que haber hecho pero aún más y mejor, ¡ja! Toma esa vida universitaria.