Como viene siendo costumbre en mí, tras un mes desde la última entrada, vuelvo a actualizar; y no, no es que sea una vaga, es que tengo muchas cosas que hacer, ¡que no os enteráis! En fin… a lo que íbamos…
Ayer pusieron en La Sexta West Side Story, yo no la había visto y como película de renombre que es, mi madre me insistió en que me quedara con ella a verla, que me iba a gustar. Tras media hora de película (pues no fui capaz de ver más, me resultaba un tanto aburrida, para que mentir) me di cuenta de que era como Romeo y Julieta a lo moderno y con música y bailes, y eso me hizo pensar, de nuevo, en el amor a primera vista, y es que cada vez que leo un libro como Romeo y Julieta o cada vez que veo una película como Titanic no puedo evitar pensar que el amor a primera vista no existe, a menos desde mi punto de vista.
Me explicaré… para mí, enamorarse de una persona es conocerla (algo que a primera vista es bastante obvio que no puedes hacer) y que, pese a sus defectos, te guste tal y como es, que seas capaz de estar con esa persona tanto en lo bueno como en la malo, porque, incluso en sus peores momentos, la sigues queriendo, su dolor es el tuyo y su alegría también, porque conoces a esa persona hasta lo más profundo de su ser y sabes que merece la pena, a ti te merece la pena. Sin embargo, el “amor” a primera vista no es más que un cuelgue, conoces a esa persona y de primeras te gusta, te hace sentir esas maravillosas mariposas en el estómago, pero no es amor, te atrae la imagen que de primeras da esa persona y la posterior idea mental que te haces tú. Lo que pasa es que muchos de estos cuelgues acaban llevando a conocer más a fondo a esa persona y acabar enamorándote de ella, de ahí que se llegue a confundir esa emoción y ese cuelgue del principio con amor.
Al menos esta es mi idea, aunque reconozco que para cada persona el amor puede ser diferente, pero a mí la idea de enamorarse de alguien a primera vista me resulta algo superficial, para mí el amor es algo mucho más profundo y que en realidad ni siquiera sabes cuándo te ha ocurrido, simplemente un día miras a esa persona y piensas “Joder… estoy enamorada”.