Todos conocemos los pecados capitales, los 7 pecados más famosos: la lujuria, la pereza, la gula, la ira, la envidia, la codicia y por último, la soberbia. Realmente no se a que divina mente se le ocurrió decir que había siete pecados más importantes que el resto, lo cierto es que no me importa; lo que sí que no entiendo es cómo no añadió al que yo creo es el pecado más importante de todos, el egoísmo, este pecado es capaz de reunir a los otros siete en sí mismo. Lo cierto es que además de ser el peor pecado, al menos a mi parecer, abunda por el mundo que da gusto, egoístas encuentras por todas partes, probablemente el mundo va como va por estar tan lleno de esta maravillosa gente que lo puebla.
Egoístas… me decía un amigo hace poco que no entendía porque las mujeres siempre nos enamorábamos de los tíos más cabrones que encontramos, yo cambiaría la palabra cabrón por egoísta, las mujeres tenemos cierta tendencia (por decirlo de un modo fino y no ofensivo) de enamorarnos de egoístas. Yo creo que es alguna especie de instinto que nos queda de antaño, que la evolución no ha conseguido borrar (desgraciadamente); debe ser que en la época en la que éramos más monos que otra cosa, el macho más egoísta era el que más probabilidades tenía de sobrevivir, lo que proporcionaba seguridad a la afortunada que consiguiera estar con él (o las afortunadas, porque si ahora están con más de una o dos en aquella época no me quiero ni imaginar, seguro que tenían un harén o algo parecido). Total, que siguiendo ese instinto animal, nos enamoramos del ser más egoísta que hay sobre la faz de la tierra, pero como con eso no somos aun lo suficientemente imbéciles, le defendemos, le idealizamos y creemos que es la mejor persona del mundo, hasta tal punto que después de habernos hecho la mayor perrería del mundo y de habernos dejado por los suelos, seguimos como tontas diciendo “que no es tan mala persona, que en el fondo se preocupa por mí…” y lo peor es que nos lo creemos ciegamente, de verdad lo pensamos y hasta que no nos estampan, literalmente, la realidad en la cara, no lo vemos, incluso algunas después de eso siguen sin verlo…
Pero, sinceramente, yo ya me he cansado, ellos son egoístas porque no han conseguido evolucionar de esa etapa de mono, pero los egoístas, señoras y señores, pese a que no lo crean, no son todos, yo conozco tíos que de egoístas tienen lo que yo de cura (para aclararlo, soy mujer y para colmo atea). Es cierto, suelen tener cara de angelitos, no me preguntes porque, pero precisamente de esos es de los que menos debes fiarte. Yo lo he vivido, tú seguramente lo habrás vivido también o, al menos, conocerás a alguien que lo ha vivido, y si eres un hombre y te das por aludido y te ofendes… tú sabrás por qué.