Estaba cansado, cansado de caminar por aquel desolado lugar, por aquel camino lleno de mentiras y engaños, cansado de caminar durante toda su vida y haberse dado cuenta tan tarde, necesitaba salir de allí, lo necesitaba con una urgencia imperiosa.
En su vagar sin rumbo alguno, entró sin saber cómo en una habitación, juraría que llevaba caminando todo el rato por roca árida, sin embargo, allí se hallaba. Cuando consiguió adecuar los ojos a la luz de la estancia, observó que de espaldas a él se hallaba una mujer que se encontraba desnuda, su largo pelo color caoba contrastaba con su blanca espalda. Se quedó observándola un tiempo porque algo le resultaba extrañamente familiar en ella, sin embargo, la joven no pareció percatarse de su presencia.
-Necesito salir de aquí, de este lugar, ¿podrías indicarme una salida? – se aventuró a decir finalmente; la joven no se inmutó en lo más mínimo y continuó de espaldas a él cuando contestó.
-Eso depende de a donde quieras salir – su voz era suave y tranquila, sin embargo, transmitía cierto respeto.
-No lo sé, tan solo quiero salir de este lugar.
-Vagar sin rumbo alguno nunca te ha dado resultado.
Se fue hacia otra estancia, él la siguió, hipnotizado por el movimiento de su pelo sobre su espalda. Cuando entró, descubrió que ella estaba vestida, quizás lo había estado todo el rato y había sido su imaginación la cual la había desnudado, lo cierto es que no estaba seguro. Ella se sentó en una alfombra y se dio la vuelta, entonces él pudo observar su cara: era ella, siempre había sido ella, siempre había estado ahí.
-Pero si eres tú… - fue lo único que pudo decirle.
-Claro, yo soy yo y tú… eres tú.
-Siempre tan irónica – susurró con nostalgia.
-¿Ya has decidido a donde quieres salir? – él meditó un momento y antes de que pudiera contestar, ella le leyó la mente, ya lo había hecho en algunas ocasiones anteriormente, cuando todo era distinto – Sé que simplemente quieres salir, pero salir supone entrar en algún sitio, lo sabes, no puedes seguir evitando tomar decisiones o dejarte llevar siempre por el camino más fácil – la última parte hizo que sintiera una punzada en el pecho. Se quedó mirándola mientras pensaba, antes podían pasarse así ratos verdaderamente largos, cuando una sonrisa y una mirada lo decían todo y a la vez nada, fue entonces cuando se dio cuenta.
-Tú sabes a donde debo salir – con eso decía exactamente lo que quería decir, sabía que ella iba a entenderlo, y así lo hizo, le sonrió mientras se levantaba y le tendía una mano, él la cogió y recordó que siempre estaba más fría que él, ésta vez no era distinto, era como si todo volviera a ser como antes, solo que muy diferente.
Ella abrió una puerta en la cual él no se había fijado anteriormente, la luz que entraba le cegaba, no veía nada, se sentía vulnerable, pero esta vez ese miedo no le iba a frenar, no le iba a hacer retroceder; apretó su mano con más fuerza y ella le respondió devolviéndole el apretón.