viernes, 28 de enero de 2011

Verdes o azules

Esta noche he soñado, he soñado que en mitad de la nada yo estaba tocando el piano, tocaba la canción, sí, esa canción, esa que un día, que ya parece muy lejano, te pedí que me tocaras.

Detrás de mí, escuchando, estabas tú, estabais los dos, escuchando, inmóviles, sin hacer ningún ruido que pudiera distorsionar la melodía. Uno de vosotros descubría en esas notas un mundo, me descubría a mí, se descubría a sí mismo, nos descubría a ambos. El otro recordaba, rememoraba mientras interiorizaba esas notas y comprendía muchas cosas que hasta ese momento no había comprendido. Yo mientras tocaba, hipnotizada, tocaba para ambos y para ninguno a la vez, tocaba para mí, o por mí, aun no estaba segura, tan solo tocaba.

La canción se acercaba a su fin; uno de vosotros se acercó a mí sin que me percatara, el otro solo observaba la escena, se había convertido en un mero espectador. Junto con el eco de la última nota, tu mano se posó sobre mi hombro, yo sonreí y miré tus ojos verdes, o quizás eran azules, aun no lo recuerdo…  

jueves, 20 de enero de 2011

Encuentro

Estaba cansado, cansado de caminar por aquel desolado lugar, por aquel camino lleno de mentiras y engaños, cansado de caminar durante toda su vida y haberse dado cuenta tan tarde, necesitaba salir de allí, lo necesitaba con una urgencia imperiosa.

En su vagar sin rumbo alguno, entró sin saber cómo en una habitación, juraría que llevaba caminando todo el rato por roca árida, sin embargo, allí se hallaba. Cuando consiguió adecuar los ojos a la luz de la estancia, observó que de espaldas a él se hallaba una mujer que se encontraba desnuda, su largo pelo color caoba contrastaba con su blanca espalda. Se quedó observándola un tiempo porque algo le resultaba extrañamente familiar en ella, sin embargo, la joven no pareció percatarse de su presencia.

-Necesito salir de aquí, de este lugar, ¿podrías indicarme una salida? – se aventuró a decir finalmente; la joven no se inmutó en lo más mínimo y continuó de espaldas a él cuando contestó.
-Eso depende de a donde quieras salir – su voz era suave y tranquila, sin embargo, transmitía cierto respeto.
-No lo sé, tan solo quiero salir de este lugar.
-Vagar sin rumbo alguno nunca te ha dado resultado.

Se fue hacia otra estancia, él la siguió, hipnotizado por el movimiento de su pelo sobre su espalda. Cuando entró, descubrió que ella estaba vestida, quizás lo había estado todo el rato y había sido su imaginación la cual la había desnudado, lo cierto es que no estaba seguro. Ella se sentó en una alfombra y se dio la vuelta, entonces él pudo observar su cara: era ella, siempre había sido ella, siempre había estado ahí.

-Pero si eres tú… - fue lo único que pudo decirle.
-Claro, yo soy yo y tú… eres tú.
-Siempre tan irónica – susurró con nostalgia.
-¿Ya has decidido a donde quieres salir? – él meditó un momento y antes de que pudiera contestar, ella le leyó la mente, ya lo había hecho en algunas ocasiones anteriormente, cuando todo era distinto – Sé que simplemente quieres salir, pero salir supone entrar en algún sitio, lo sabes, no puedes seguir evitando tomar decisiones o dejarte llevar siempre por el camino más fácil – la última parte hizo que sintiera una punzada en el pecho. Se quedó mirándola mientras pensaba, antes podían pasarse así ratos verdaderamente largos, cuando una sonrisa y una mirada lo decían todo y a la vez nada, fue entonces cuando se dio cuenta.
-Tú sabes a donde debo salir – con eso decía exactamente lo que quería decir, sabía que ella iba a entenderlo, y así lo hizo, le sonrió mientras se levantaba y le tendía una mano, él la cogió y recordó que siempre estaba más fría que él, ésta vez no era distinto, era como si todo volviera a ser como antes, solo que muy diferente.

Ella abrió una puerta en la cual él no se había fijado anteriormente, la luz que entraba le cegaba, no veía nada, se sentía vulnerable, pero esta vez ese miedo no le iba a frenar, no le iba a hacer retroceder; apretó su mano con más fuerza y ella le respondió devolviéndole el apretón.    

domingo, 16 de enero de 2011

Primeras veces

Las primeras veces son una de las cosas más maravillosas de una relación, esos momentos en los que el corazón te da un vuelco.


La primera vez que te mira con esa sonrisa, la primera vez que te coge la mano, la primera vez que te besa… todos esos primeros momentos se quedan grabados en la mente a fuego y, de repente, te encuentras en tu casa rememorándolos mientras sonríes como una idiota y de repente te ríes. La primera vez que te toca de esa manera, la primera vez que te duermes en sus brazos de los cuales no quieres salir, la primera vez que te despiertas al día siguiente y lo primero que ves es a él… y deseas con todas tus fuerzas que eso ocurra cientos de veces más.

Las últimas veces son bastante más agridulces, unos nuevos primeros momentos luchan por apartar esos últimos, luchan contra ese último abrazo, esa última sonrisa, ese último beso, ese último hasta luego y finalmente contra ese último y definitivo adiós… y ganan, por supuesto que ganan.    

miércoles, 12 de enero de 2011

Welcome… to the Paradise!

Al paraíso de… ¡los exámenes! Sí, estamos a mediados de Enero y todos sabemos lo que eso significa, que los exámenes están a la vuelta de la esquina.

Todos nos propusimos estudiar en Navidades, pero ninguno hemos podido; no es culpa nuestra, han sido los compromisos familiares: esas comidas y cenas con la familia que tanto se alargan… El resto de días, entre las compras de navidad y ver a los amigos (que es algo obligatorio, espíritu navideño llamémoslo) tampoco han sido productivos, con lo que nos encontramos a un mes de los exámenes y no hemos dado palo al agua, como dicen nuestras madres.

Ahora todos nos encontramos en la misma situación, nuestras vidas se limitan a una rutina soporífera que da ganas de llevar acabo suicidios colectivos. Entre semana nos dedicamos únicamente a ir a clase y encerrarnos en las bibliotecas de las universidades; en el caso de que hagamos pellas no es para ir al 100 montaditos un miércoles para beber cerveza por 1€, no… eso pasó ya a la historia, si hacemos pellas es para poder estudiar aun más de lo que lo hacemos. Los fines de semana se permite, para los que son más afortunados, una salida cortita con algunos amigos, suele ser una cena o comida, en la cual, no se sabe cómo, siempre se acaba hablando de los exámenes. ¿El resto del tiempo? Estudio, estudio y estudio.

Ésta es la norma general para la mayoría de los universitarios, luego estamos aquellos que de verdad nos proponemos estudiar, que nos sentamos delante de la mesa con los apuntes, pero que al cabo de dos horas lo único que hemos hecho es descubrir en el gotelé nuevas formas de animalitos que no habíamos descubierto ni en Junio ni Septiembre del año pasado, los que hacemos pellas para ir a casa a estudiar y acabamos viendo cualquier chorrada en seriesyonkis o videos de caídas absurdas en el Youtube, los que vamos a la biblioteca para estudiar, pero que entre pitos y flautas acabamos más tiempo mirando a la gente estudiar qué haciéndolo nosotros; pero oye, a mi me educaron con eso de que la intención es lo que cuenta así que…  

jueves, 6 de enero de 2011

Sexo by LastJuliet

Es la primera entrada que publico que no sea mía y espero que no sea la última porque me hace ilusión que la gente exprese aquello que siente. Es una entrada escrita por LastJuliet y, creedme, vale la pena por lo que dice, tiene más razón que un santo (lo cierto es que no se si esa expresión es la más acertada...), con lo que aquí os dejo con su (nuestra, para que engañarnos mujeres del mundo) visión del sexo:

Una entrada sobre sexo…es mucha entrada.

Todos saben que, de lo que hables, o lo sabes por ti o por terceros, así que no se libra ni el tato.
La gente es muy cuidadosa al hablar de sexo, ¿porqué? ¿Si tienes relaciones satisfactorias para qué negarlo u ocultarlo? ¿Y si tienes a un patán metido en la cama porqué no decirlo? Esta claro, hay patanes ocultos en cada cama. Y creedme, esos mismos son los que van alardeando de relaciones satisfactorias cuando sus cónyuges desearían antes verse otro capítulo repetido de los Simpsons a verles a ellos intentando hacer algo que ellos llaman sexo, pero que científicamente se llama acto robótico de introducción de pene.

Ahí va un consejo; el sexo no es un videojuego. No se ganan puntos. No hace falta que lo hagas fuerte como un vikingo, rápido como un conejo, o con más posturas que un contorsionista.
Las posturas… ¿qué problema hay? Es como si fuésemos divertida plastilina a moldear cada 5 minutos. Calma. No controláis lo básico, dejad lo complejo para más adelante. Para cuando seáis lo suficiente mayores y maduros como para entender lo que necesita una mujer.
Hay reglas básicas;
  1. Si vais a por sexo; sabemos que vais a por sexo.
  2. Si fingís que no vais a por sexo: SABEMOS QUE VAIS A POR SEXO
  3. Evitad daros tantos jodidos ( e inútiles) paseos por una zona que necesita estar mojada. 
  4. Si la chica pone cara de dolor no preguntéis. Parad mamones.
  5. Si preguntáis si nos vamos a correr y contestamos; “ehhh si”. Significa; “no, pero te miento porque se que no puedes aguantar más”.

En definitiva, para la mayoría de hombres es; “ ¿Porqué llamarlo amor cuando queremos decir (maravilloso) sexo?” mientras que para las mujeres es “¿Por qué llamarle sexo cuando queremos llamarlo (jodido) amor?”
Esto se traduce en hombres que fingen amor y mujeres que fingen orgasmo.
En hombres que joden, y mujeres que acaban jodidas.

martes, 4 de enero de 2011

Cuestión de Sexo

Bueno, para empezar Feliz Año Nuevo a todos y todas, debería haber actualizado el día 1, soy consciente, perdón pero es que tenía un dolor de cabeza considerable y un ojo malo como resultado de una noche divertidísima.

Hoy, hablando con Esme, nuestra conversación ha derivado en lo que suele derivar siempre, el sexo, es culpa suya, está más salida que el pico de una mesa últimamente. La cuestión es que me he dado cuenta de que ser mujer es una mierda, nos llevamos toda la parte mala relativa al sexo. Siempre he creído que los hombres deberían tener la regla o parir, pero la verdad es que he pensado que con lo blanditos que son, probablemente se desmayarían en medio del parto. Pero aparte de no tener que sufrir nada de esto es que ellos con el sexo sienten más placer y encima si algo va mal las consecuencias son siempre para nosotras, pues algo tendrán que hacer ellos.

Bien, pues aquí está el trato: vosotros tenéis que ser la parte activa en el sexo; a ver, seamos sinceros, eso de ponernos nosotras ahí arriba es un coñazo, al final te duelen las piernas que da gusto y la verdad es que no mola nada en comparación a que vosotros estéis arriba, se pasa mucho mejor en esa posición. A parte, estar ahí arriba es como sentirse observada todo el rato, parece que nos estamos exhibiendo ahí, saltito, saltito, arriba y abajo, y vosotros ahí tumbados que poco os falta para poner las manos debajo de la cabeza (seguro que alguno lo ha hecho) y tú mientras te sientes gilipollas y empiezas a pensar si te estarás moviendo mal, de repente te mira y tú piensas “¡Coño! Deja de mirarme que es lo que me faltaba para desconcentrarme”. Esa manía de observarnos todo el rato y no perderos detalle es un poco corta royos, que mola ver las caras que pone el otro y ver si disfruta, pero de ahí a no quitarnos la vista de encima… te sientes como cuando en el colegio te sacaban enfrente de toda la clase a decir la lección, te la sabes, sabes que te la sabes, pero te atrancas y no eres capaz de decir ni una palabra porque hay mil ojos sobre ti.

¿Y esa manía de querer dar por el culo? A ver si queda claro, ese conducto es de salida, no de entrada, en serio, fisiológicamente está hecho para eso, además de que es antihigiénico y no pone nada de nada; si de verdad os mola eso, follad con un tío, no nos lo vamos a tomar a mal, preferimos eso a que nos lo pidáis a nosotras, de verdad, que entendemos que hay que probar de todo, pero dejarnos sin que nos podamos sentar durante una semana no es una experiencia agradable.  

Y solo una cosa más: no somos de goma, la anatomía masculina y femenina se parece bastante, en serio, me parece genial que la medalla de oro en gimnasia sea capaz de ponerse las piernas alrededor del cuerpo como si fuera un pulpo, pero las chicas normales y corrientes no somos capaces de tales cosas, somos más elásticas que vosotros, es verdad, pero de goma aun no somos, lo siento.