Esta noche he soñado, he soñado que en mitad de la nada yo estaba tocando el piano, tocaba la canción, sí, esa canción, esa que un día, que ya parece muy lejano, te pedí que me tocaras.
Detrás de mí, escuchando, estabas tú, estabais los dos, escuchando, inmóviles, sin hacer ningún ruido que pudiera distorsionar la melodía. Uno de vosotros descubría en esas notas un mundo, me descubría a mí, se descubría a sí mismo, nos descubría a ambos. El otro recordaba, rememoraba mientras interiorizaba esas notas y comprendía muchas cosas que hasta ese momento no había comprendido. Yo mientras tocaba, hipnotizada, tocaba para ambos y para ninguno a la vez, tocaba para mí, o por mí, aun no estaba segura, tan solo tocaba.
La canción se acercaba a su fin; uno de vosotros se acercó a mí sin que me percatara, el otro solo observaba la escena, se había convertido en un mero espectador. Junto con el eco de la última nota, tu mano se posó sobre mi hombro, yo sonreí y miré tus ojos verdes, o quizás eran azules, aun no lo recuerdo…
No hay comentarios:
Publicar un comentario