Supongo que a todos os sonará más o menos el término de “Condicionamiento clásico”, para los que no os suene se puede resumir, vagamente, en relacionar un estímulo con una acción de forma que conseguimos una respuesta que no es la típica ante ese estímulo, de modo que finalmente se consigue la respuesta ante ese estímulo aunque la acción con la que lo relacionamos no esté presente. El padre de este tipo de condicionamiento era Pavlov, para que entendáis mejor el condicionamiento os explicaré su experimento:
Lo que Pavlov consiguió es que un perro salivara ante el sonido de una campana. Lo que hizo fue tocar una campana y, seguidamente, dar de comer al perro; el perro salivaba ante la comida, pero realizó tantas veces esta asociación que al final el perro salivaba ante el sonido de la campana aunque no se le diera de comer después.
En este caso Pavlov hizo esta asociación intencionadamente, pero hay muchas asociaciones que no son así, simplemente ocurren. Lo que a mi me pasa es que cada vez que estoy en la cama con mi pareja asocio eso al sexo, de forma que me pongo tontorrona cuando la respuesta normal a meterse en la cama es que te entre el sueño y te vayas a dormir, pero a mi me ha pasado tantas veces meterme en la cama con mi pareja y que al final eso acabe en sexo que he asociado inconscientemente meterme en la cama con mi pareja al sexo, cuando, obviamente, no siempre es así; tú estas muerta de sueño y os vais a la cama porque te estás durmiendo por las esquinas, te tapas con la sabana y os decís buenas noches y ¡tachan! Te pones tonta sin motivo alguno. Y os estaréis preguntando ¿por qué cojones nos estás contando todo esto? Pues lo hago para que entendáis que a las personas que nos pasa esto no deberíais decirnos nada, no es culpa nuestra, es culpa de las relaciones y del condicionamiento, no deberíamos sentirnos culpables por ello, si queréis un culpable, ahí tenéis a Pavlov, regañadle a él y a nosotros dejadnos en paz, he dicho, buenas noches a todos y todas.
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