Conocí a Rulo en Mayo del 2009, hace ya un año y medio. Estaba sentada esperando a hacer la entrevista con el psicólogo de la universidad para ver si podía entrar o no y entonces apareció. Iba con una chica y, probablemente al verme nerviosa, me pregunto que si iba a hacer la entrevista para la preinscripción, a lo que yo contesté que sí. Tenía la sonrisa más encantadora que alguien pueda imaginar, y no lo digo en plan romanticón, no soy de esas, pero es cierto, esa sonrisa me ha mantenido como una imbécil durante y año y medio; pero aparte de eso, era realmente majo y me animó diciendo que Tasio era un encanto y que seguro que nos veíamos al año siguiente en la universidad, y no se equivocó, aunque le vería dos veces más antes de eso. Le volví a ver el día que hice la matricula, había sacado un 8 o un 9 en anatomía, no recuerdo cuanto exactamente, pero sí que recuerdo que yo solo conseguí sacar un tres un año después, lo cual no me deja demasiado bien. Después me pareció verlo en el Heron City, pero me autoconvencí de que no era cierto, hasta antes de ayer.
Hablé con él por primera vez desde hacía un año y medio, después me lo encontré en el intercambiador de Moncloa (seguro que estaba espantosa, debí haberle preguntado a Zipi) y ayer descubrí que vivía en Las Rozas, en Las Matas para ser más exactos, con lo que de verdad me lo encontré en el Heron ese día. Estoy más tonta imposible, vuelvo a sonreír como una imbécil al pensar en él, sonrió como hacía mucho tiempo que no lo hacía. No voy a mentir, echo de menos a Zipi, pero nunca sentí con él las mariposas que siento con Rulo, que tras un año y medio aun siguen ahí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario