miércoles, 8 de diciembre de 2010

Engaño, y por lo tanto, Olvido


Alice ha estado en mi casa estos dos últimos días, sus padres se habían ido de viaje y no quería estar sola, lo cual me extrañaba en ella, así que vino el lunes y se quedó hasta el martes por la noche.


Es excesivamente reservada, aunque en mí tiene una confianza prácticamente absoluta, de modo que por la noche me contó varios problemas que tenía, dejando el último y más importante para el final porque le costaba hablar de ello. Para que entendáis la importancia de cómo me iba a afectar esto, debéis saber que Alice es como una hermana pequeña para mí, lo cierto es que se parece a mí en numerosos aspectos, desde el plano físico hasta el psicológico, de pequeñita hacía siempre lo mismo que hacía yo, de hecho si a mí no me gustaba alguna comida, ella no la comía fingiendo que tampoco le gustaba, se puede decir que es mi mini-yo.

Me contó su problema: lleva 11 meses con un chico (el cual, por cierto, siempre se me ha parecido físicamente una barbaridad a Zipi); durante la última quincena del mes de Octubre, Alice se fue con más gente de su colegio de intercambio a China, pero él no fue. Hace apenas un par de días, ella se enteró que él le había puesto lo cuernos un par de veces con una chica mientras ella estaba fuera, él jura y perjura que fue sin querer, que la quiere a ella y le pide por favor que le perdone, que fue un error.


-Itaca, realmente no se qué hacer, yo le quiero y estoy segura de que él me quiere a mi también, pero no sé si perdonarle.
-Alice… yo te diría que no le perdones, que quien la hace una la hace más veces y que no se lo merece, pero realmente es algo que debes consultar contigo misma, aunque la verdadera pregunta es: ¿vas a ser capaz de volver a confiar en él? – Alice levantó la mirada y entre sollozo y sollozo pronunció un “no lo sé” apenas audible – No te voy a mentir, es un imbécil de campeonato al hacer lo que ha hecho y no se merece a alguien como tú cuando te ha hecho algo así, mi consejo es que no le perdones y si lo sigues te aviso que él volverá, porque todos acaban volviendo, pero deberás ser fuerte y no estar ahí cuando él lo haga.
-Lo sé, se que tienes razón y que eso es lo que tengo que hacer, pero… ¿entonces por qué sigues hablando tú con Zipi? – menuda bofetada me dio sin apenas darse cuenta.
-Porque como te he dicho antes, es algo que tienes que consultar contigo misma y por mucho que la gente te diga lo que debes hacer y que tú sepas que tienen razón, acabarás haciendo lo que sientas, a veces tomarás la decisión correcta y a veces no.
-¿Crees que te has equivocado? –  nos quedamos en silencio un rato meditando cada una sobre nuestro tema, hasta que ella rompió el silencio – Si volviera, ¿crees que serías lo suficientemente fuerte como para no estar ahí? – un montón de situaciones diferentes en las que él volvía a mí pasaron por mi cabeza en apenas unos segundos, pero había algo en todas ellas que no encajaba.
-Quiero creer que sí – contesté finalmente – Sí.
 
Esta mañana me ha llamado diciendo que había tomado la decisión acertada, que había seguido mi consejo, que estaba fatal, que ambos estaban fatal, pero que cree no haberse equivocado, que se ha dado cuenta de que no es capaz de perdonarle lo que ha hecho y que no puede seguir confiando en él, al menos no tanto como le gustaría. Lo entiendo, porque yo tampoco soy capaz de perdonar algunas cosas ahora mismo y tampoco soy capaz de confiar en él, es precisamente por eso por lo que creo que si volviera yo sería capaz de sobreponerme y no estar ahí más que como una amiga. 

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